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  • Iñigo García Ureta

LA EMPRESA Y LA NARRATIVA

Actualizado: 22 jul 2020

Una de las frases más meditadas de igureta.com es ésta: "No todos mis trabajos se reflejan en este sitio web."

En efecto, más allá de los libros hago otras cosas, y con el mismo gusto. No veo ningún demérito en colaborar con una empresa de paquetería ni con el mundo de los hoteles. Tanto es así que, tras colaborar en un proyecto de un cinco estrellas en Lisboa (donde nos lo pasamos pipa haciendo de todo, incluido el neón que se ve un poco más abajo), en 2013 me matriculé en un máster en Dirección Hotelera, con la intención de poder crear conceptos para hoteles.


Mi intervención en el proyecto de Lisboa tuvo como objetivo hacer de la necesidad virtud: sin presupuesto para derechos de imagen sugerí usar postales de época (ya en dominio público). De ahí montamos una narrativa que celebraba las postales como el símbolo del viajero que celebra ante sus seres queridos la nueva ciudad que visita. Este tema estaba presente en los cabeceros de las habitaciones (que mostraban en imágenes de época, con frecuencia con matasellos y anotaciones a mano hechas un siglo atrás, las mismas escenas que podía ver el huésped desde la ventana) hasta un panel colocado junto a los ascensores:




Mi intuición era y sigue siendo que cuando se provee al huésped que se aloja en un hotel con una historia que contar éste tiene la herramienta más valiosa para justificar su decisión. Algo que, considerando las inversiones en maquinaria y equipamiento, es mera calderilla para el hotelero y posee un retorno incalculable.


Volver a la universidad tuvo sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. Lo mejor fue sin duda verme rodeado condiscípulos a quienes doblaba en edad; lo peor, encontrarme con profesores que ni siquiera citaban la procedencia de los materiales que usaban. La representante de una cadena se negó a darme una oportunidad para hacer prácticas aduciendo que yo era demasiado viejo, pero por fortuna me llamaron del Hotel Ritz, donde me invitaron a desarrollar su plan de comunicación interna.

En resumen, aprendí mucho y no pude evitar sorprenderme con ciertas aseveraciones, como la de aquel profesional que afirmaba que la mayor revolución que había experimentado el sector en las últimas décadas no era Internet sino... el buffet del desayuno, que permitía quitarse unos cuantos camareros.

He pensado mucho en eso en estos días post-confinamiento, en que en aras de preservar la higiene los hoteles se ven forzados a volver a los tiempos pre-buffet. También al leer titulares como éste de una conocida publicación online donde hay quien compara el sector turístico con Silicon Valley.

No es así. Ojalá lo fuera. Nada me gustaría más que contar con hoteleros dispuestos a abrazar los nuevos tiempos e introducir de verdad la narrativa entre los elementos claves de la experiencia que venden.

Cuando así sea, me tendrán de su lado.


(El gif del neón es obra de Nino Maza. Las restantes imágenes son obra de Pablo Orcajo. Gracias a ambos por permitirme usarlas.)

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